La experiencia de Dios

La experiencia de Dios

MARÍA ANGELA ASTORCH: COGIDA Y ROBADA POR DIOS


María Ángela Astorch Cortey, en el siglo Jerónima María Inés Astorch (Barcelona, 1 de septiembre de 1592 - Murcia, 2 de diciembre de 1665) religiosa, mística, fundadora de los conventos de Clarisas Capuchinas de Zaragoza y Murcia.

Nació en el seno de una acomodada familia, siendo la menor de cuatro hermanos. Su padre, Cristóbal Cortey, era librero de profesión; su madre, Catalina Astorch, era heredera universal de Pedro Miguel Astorch, con la condición de conservar el apellido en la descendencia. Ambos murieron en el transcurso de cuatro años, dejando huérfana a María Ángela, pasando al cuidado de un ama en Sarriá.

En 1599 por una intoxicación fue dada por muerta. Su hermana Isabel Astorch, que era monja en el recién fundado Monasterio de Capuchinas de Barcelona, junto con la fundadora del mismo, Ángela Serafina Prat, acudieron al entierro. En medio de los preparativos María Ángela retornaría a la vida, y el milagro sería atribuido a las oraciones de Ángela Serafina.

A partir de entonces adquirió una madurez anticipada y una alta capacidad, que hace pensar que se trataba de una niña superdotada. Aprendió a leer y hacer labores; tenía gran afición por la lectura, especialmente de libros en latín.


El 16 de septiembre de 1603 a la edad de 11 años, ingresó en el monasterio de Santa Margarita de Barcelona, fundado por Madre Ángela Serafina Prat. Lo hizo con los seis tomos del Breviario en latín, pues a esa edad ya lo dominaba.

A pesar de su madurez precoz, tuvo que esperar hasta 1608 para realizar el noviciado canónico. Fue tiempo de espera duro, por la incomprensión y envidia de la maestra, que llegó a los malos tratos, pues dada su madurez y cultura, fue encargada de dar alguna formación a sus compañeras. Al final Madre Ángela Serafina terminó deponiendo a la maestra y poniendo en su lugar a Isabel Astorch, su hermana. Emitió la profesión el 8 de septiembre de 1609.

En 1612 sería elegida miembro del consejo de la comunidad.


El Monasterio de Santa Margarita se convirtió en un floreciente foco de fundaciones: Gerona, Valencia, Mataró, Manresa. El 19 de mayo de 1614 salió María Ángela junto con otras cinco religiosas a la fundación en Zaragoza, que se inauguró el 24 de mayo de ese mismo año.

Durante sus años en Zaragoza ejerció el cargo de maestra de novicias (1614-1623); maestra de jóvenes profesas (1623-1626); y abadesa (1626-1642), para lo que hubo que pedir dispensa a Roma pues no tenía la edad canónica mínima. En esta época también se dedicó a escribir pequeñas obras de carácter espiritual. Uno de sus mayores logros fue conseguir en 1627 la aprobación de Urbano VIII de las Constituciones por las que se regirá la vida de las Capuchinas de Zaragoza y los monasterios derivados durante tres siglos.

Otra de las labores realizadas por Sor María Ángela fue la de atender a cuantos se acercaran al monasterio pidiendo consejo o buscando consuelo. Entre ellos algunos obispos y el cardenal Teodoro Trivulzio, virrey de Aragón, con quien mantendría la relación epistolar al regresar a Italia.


Su progreso espiritual se ha conservado en los Relatos Autobiográficos y en las Cuentas de Espíritu. En ellos relata las experiencias místicas ocurridas entre los años 1626-1656. Su vivencia espiritual es original respecto a la época en la que vivió Siglo XVII. Uno de sus confesores le mandó leer los místicos en boga por aquel tiempo, para ver si con alguno de ellos se sentía identificada: Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Tomás de Jesús. La respuesta de María Ángela fue negativa.

Su experiencia es más cercana a la de Santa Gertrudis de Helfta. Una espiritualidad litúrgica, escriturística y patrística, por la que Juan Pablo II la apodó la mística del Breviario en su beatificación;1 un especial culto y devoción por la Eucaristía y la Misa; también una gran devoción a la Pasión y al Corazón de Jesús.


Desde 1640 Sor María Ángela fue barajando la posibilidad de fundar nuevamente. No sería hasta el 9 de junio de 1645 que saldría acompañada de otras cuatro religiosas hacia Murcia, inaugurando el 29 de junio de ese mismo año el monasterio de La Exaltación del Santísimo Sacramento. Allí ejerció nuevamente los cargos de maestra de novicias y abadesa. Tuvo entre sus discípulas a Sor Úrsula Micaela Morata, que en 1672 sería la fundadora del monasterio de Alicante.

Durante sus años en Murcia tuvo que afrontar momentos difíciles, especialmente con la peste de 1648;2 y los desbordamientos del río Segura en 1651 y 1653.3


En 1655 dejó de escribir con el pensamiento de su próxima muerte. A partir de 1660 fue perdiendo sus facultades hasta acabar en un estado infantil. En 1661 renunció al cargo de abadesa. El 21 de noviembre de 1665 sufrió una hemiplejía recobrando plenamente sus facultades mentales. Murió el 2 de diciembre de ese mismo año después de recibir los sacramentos. La ciudad de Murcia se volcó en su entierro, pues el pueblo tenía gran estima por la Madre Fundadora, como era popularmente conocida. Se le dio sepultura en tierra, en el coro bajo.

En 1668 se inicia el proceso diocesano para su beatificación, que concluye en 1670. En 1683, con permiso del obispo, fue desenterrado el cadáver y colocado en un nicho en el presbiterio de la iglesia. Al reconocerlo, descubrieron que permanecía incorrupto. En 1725, 1729 y 1745 tienen lugar nuevos reconocimientos. Entre 1759 y 1771 se realiza un nuevo proceso diocesano para su beatificación, y nuevos reconocimientos del cadáver.

En 1773 tiene lugar la promulgación del decreto de aprobación de los escritos. En 1776 tiene lugar la promulgación de un segundo decreto de aprobación de los escritos. El 29 de septiembre de 1850 se la declara oficialmente Venerable.

En 1890 se presenta el milagro necesario para la beatificación. Tras su estudio sería aprobado en 1926. En 1936, con el estallido de la Guerra Civil se para el proceso. Su sepulcro fue profanado y el cadáver fue llevado al cementerio común. Gracias a la audacia de un marmolista que separó los restos de los demás, y al médico Plácido Ruiz Molina que había observado el cadáver antes de la profanación, fue posible identificarlo al concluir la contienda en 1939.

En 1979 se vuelve a presentar el milagro ya aprobado. Nuevos médicos lo estudian dando un dictamen favorable el 21 de febrero de 1980. Por fin, el 23 de mayo de 1982 Juan Pablo II la beatifica en la Plaza de San Pedro.

Angela explica sus experiencias con el Absoluto de una manera sencilla y bella a la vez. Se sentía llena de Dios y así lo manifestaba.Cuando Dios quería disponerla a una merced particular le «llena el espíritu de un temple humilde y suave», que redunda en los sentidos. Y esto aun durante el día, esté donde esté. Es como un «respirar en Dios» aun en medio de las ocupaciones externas. Bajo la luz infusa, que la envuelve y la penetra, se siente «cogida», «robada», «poseída» por Dios, a merced de operaciones íntimas que la aligeran y la transforman. A veces las recibe como «hablas poderosísimas» que producen lo que significan, porque «el decir de Dios es obrar».

El punto de partida son siempre las ideas y los sentimientos que suscita en su alma la liturgia del día. Cualquier domingo del año le hace vivir, por ejemplo, la «festiva resurrección» del Señor.

Pero no todo son consuelos y enajenaciones amorosas. Con frecuencia ha de experimentar la «enfermedad de ausencia», cuando el Amado se retira. Escribe muy expresivamente en 1636: «La especial presencia y asistencia de su Majestad, tan dulce y familiar, se me convirtió en una ausencia y lejanía grande como, si decirse puede, si se hubiera ausentado en las Indias»

Su cuerpo permanece incorrupto.

CARLOS DE SEZZE: ATRAVESADO POR DIOS EN EL CORAZÓN

Carlos de Sezze es unos de esos misticos desconocidos y que en este blog se intenta que los amantes y seguiodores de la espiritualidad de la intimidad del alma con Dios puedan conocer, junto tambien a los "grandes". Que por ser poco conocidos no quiere decir que no tengan nada que decirnos, ni que sus experiencias no nos puedan llenar de gozo. Sino todo lo contario. Tienen mucho que contarnos y enseñarnos.

Nacido en Sezze (Provincia de Latina, Italia) el 22 de octubre de 1613, Giancarlo (o Juan Carlos, este era su nombre de bautismo) fue pronto obligado a dejar la escuela pública para dedicarse a la custodia del rebaño, cultivando, sin embargo, una profunda práctica del espíritu cristiano, infundida por sus devotos padres. El amor por la cruz y por la Virgen María lo iluminaron en el camino espiritual. Carlos entró en el convento franciscano de Nazzano, recibiendo el hábito del "Poverello d'Assisi" - San Francisco - el 18 de mayo de 1635.

Obediente a las disposiciones de los superiores, ejercitó sus oficios religiosos en los conventos de Morlupo, Ponticelli, Palestrina, Carpineto, San Pedro in Montorio y San Francisco "a Ripa" en Roma, viviendo siempre con extrema humildad y disciplina franciscanas. Fray Carlos cumplió siempre alegremente obras dedicadas a procurar el sustento de los pobres y la asistencia a los enfermos y moribundos.

Un día, la vida de Carlos cambió para siempre cuando tuvo lugar su encuentro con Dios. Encuentro real y material, no simbólico ni meramente espiritual. Encuentro experimentado por el cuerpo, además de por el alma. Una mañana, mientras Fray Carlos escuchaba la Misa en la Iglesia de San José "a Capo le Case", en el momento de la elevación, un rayo luminoso, salido de la Hostia Santa, tocó a fray Carlos en el corazón, produciéndole una profunda herida hiriendo el costado del Santo hasta penetrar su corazón –cuya señal se observa todavía actualmente–, con lo cual cayó en un éxtasis de amor y dolor, como él mismo refiere en su autobiografía.

Tal fue el signo del amor recibido, que el mismo fraile lo describe así: "Estaba en la mitad de dos extremos, es decir, del dolor y de la suavidad de la dulzura. Parecía que el alma quisiera salir del cuerpo. Habría soportado, a causa de la dulzura, cualquier gran tormento y todo tipo de trabajo Desde este momento la vida de fray Carlos fue eminentemente eucarística, de modo que frecuentemente, después de la santa comunión, experimentaba largos coloquios e íntimas comunicaciones con Jesús, a quien tanto recreaba el fervor y sencillez columbina de su siervo.


Ejercitando este último humilde servicio recibió de Jesús Sacramentado el más estupendo prodigio de su vida, que le mereció el título de «Serafín de la Eucaristía», pues que entrando una mañana en la iglesia de San José «de Capo de Case», situada cerca de la actual plaza de España, y oyendo allí en compañía de algunos fieles y todo absorto en el amor de Jesús el santo sacrificio de la misa, al llegar el acto de la elevación un rayo luminoso partió de la hostia sagrada hiriendo el costado del Santo hasta penetrar su corazón –cuya señal se observa todavía actualmente–, con lo cual cayó el extático lego en un admirable deliquio de amor y dolor, como él mismo refiere en su autobiografía. Desde este momento la vida de fray Carlos fue eminentemente eucarística, de modo que frecuentemente, después de la santa comunión, experimentaba largos coloquios e íntimas comunicaciones con Jesús, a quien tanto recreaba el fervor y sencillez columbina de su siervo.

Llama la atención que sea una experiencia tipo Transverberación, como la que experimentó Teresa y otros místicos. Dios, en forma de rayo luminosos, atraviesa y llena el corazón de Carlos de intenso amor y dulzura divina. Como Teresa. Carlos manifiesta también un dolor, que no sabemos exactamente a que es debido. ¿Podría tratarse de una reacción del cuerpo a una experiencia tan intensa que no es de este mundo, y se reacciona con dolor? ¿Podrá ser que la experiencia sea tan sumamente gozosa que el amor divino pueda confundirse con dolor? Como cuando el hielo no produce sensación de congelar nuestra piel, sino que precisamente produce ardor. En una entrada aparte intentaré hablar de las Transverberaciones y también cuando ese misterioso dolor su une a la suavidad divina.

Fray Carlos hizo muchos milagros, como curaciones de enfermedades y multiplicaciones de alimentos. Finalmente, ya enfermo, murió en el convento de San Francisco "a Ripa" (Roma) el 6 de enero de 1670. En el lugar del corazón donde el Señor el infligió la herida de amor, comenzó a aparecer, después de su muerte, un signo en forma de cruz. El fenómeno ha sido uno de los milagros reconocidos por la Congregación de Ritos. Reconocidos los milagros propuestos para la beatificación por Pío IX, el mismo Papa promulgó el decreto de beatificación el 21 de noviembre de 1875.

Fray San Carlos de Sezze fue reconocido santo por la Iglesia el 12 de abril de 1959 y su cuerpo permanece incorrupto.


EL DON DE LÁGRIMAS: DIOS EN Y CON NOSOTROS

Entre las experiencias místicas destaca una que no es demasiado conocida, y que tiene unos efectos físicos: El don de lagrimas. Es una gracia espiritual a modo de regalo espontáneo de Dios que se concede a alguien para sentirse más unido a Él. El fruto de estas lágrimas afecta tanto el destinatario de este regalt como a otras personas que presencian la alegría y la paz duradera

QUE SE SABE DEL DON DE LÁGRIMAS

Es un fenómeno mencionado en los autores espirituales desde muy temprano en la Iglesia, y se refiere a una intensa experiencia personal de Dios que se desborda en abundantes lágrimas. Santa Teresa de Jesús, por ejemplo, comparó el don de las lágrimas al estado de contemplación. La contemplación es divergente de la meditación, en la que uno debe ser invitado por Dios para entrar en la contemplación.

CÓMO SE EXPERIMENTA

Es un desbordamiento espiritual expresado de forma emocional / fisiológica. El cual crea un estado de gran gozo , y es un estímulo profundo para la persona que recibe el regalo, así como (a veces) para otros que lo presencian. Durante la infusión de este regalo, una persona puede ser incapaz de articular lo que está sucediendo dentro de ella. Ella puede ser consciente de que su corazón ha sido capturado por su ‘amante’ de una manera inexplicable. También puede notar que ella está en un estado de oración sin palabras, que es una oferta subconsciente de amor, un medio de comunicación con Dios, sin palabras.

El don de las lágrimas muy bien puede llevar a uno a experimentar el sabor del estado unitivo espiritual. Pero en la medida que llega rápidamente, casi siempre se va con la misma rapidez.
Es un presagio transitorio de dicha eterna, que está destinado a estimular e inspirar al destinatario en su viaje espiritual. De este modo, tal vez Dios nos quiera comunicar que el verdaero gozo está siempre en Él y que buscarlo no es una pérdida de tiempo. El don de lçagrimas es ante todo un regalo espiritual y un consejo de " ven a mi".

LO QUE NO ES

Como todos los dones de este tipo “carismáticos” está libremente dado por el Espíritu Santo, de acuerdo  una necesidad espiritual personal o colectiva. Puede suceder una o varias veces, o incluso puede repetirse durante toda la vida, aunque ciertamente no tiene por qué. En sí mismo, no es una indicación de que alguien ha alcanzado un alto nivel de theosis permanente, ni crea directamente un mayor grado de unión con Dios. Más bien, tiene la intención de animar a la persona que lo recibe y a los que lo presencian. En este sentido, puede ser un poderoso estimulante para una mayor fidelidad en la cercanía de Dios. Si alguien recibe este regalo debe aceptarlo con gratitud y humildad, pero no construir su vida alrededor de él. El don de lágrimas es un regalo de Dios y como todo sus regalos no se deben transformar en el cntro de nuestras vidas, pues puede ser contraproducente.


LÁGRIMAS SOBRENATURALES FRENTE A LAS NATURALES

Este don de lágrimas se diferencia de las lágrimas normales, tanto en lo que desencadena que (se desencadena por una experiencia de Dios, no por el dolor natural o la tristeza o la alegría, por ejemplo), así como en la forma en que se produce fisiológicamente.

Generalmente, estas lágrimas son abundantes y no están acompañados por el tipo habitual de llanto o distorsión de los músculos faciales. Alguien que tiene un carácter especialmente sensible puede a menudo ser movido a las lágrimas naturales por hermosas realidades espirituales. Esto puede ser una cosa muy buena, pero puede que no sea, estrictamente hablando, el don de las lágrimas, sino un estado de gran felicidad espiritual hecha en la oración o la contemplación. Pero intervienen nuestros sentimientos, de experimentar la gran alegría d sabernos amados por Dios y extasiarnos ante su Grandeza. Sería más un llanto de emoción.

Del mismo modo, alguien puede pasar por períodos o momentos en los que se ve aumentada su sensibilidad natural (por el estrés o agotamiento, por ejemplo), y esto podría hacerle más susceptibles a derramar lágrimas en respuesta a la estimulación emocional normal por la percepción de la belleza y la gloria divina.  Este tipo de llanto puede ser emocionalmente renovador y de gran beneficio para la persona., porque llorar libera muchas hormonas y toxinas que se sabe que reducen los niveles de estrés y de ansiedad. Pero estrictamente hablando no es el don de las lágrimas.

Las consecencias del don de lágrimas, al ser de naturaleza mística, son permanentes. Dejan una huella que jamás se borra. El verdadero don de lágrimas deja a la  persona llena de una paz perdurable, mayor amor a Dios y mayor sentimiento de sentirse amado por Dios.


PRECAUCIONES

Hay que dar importancia a aceptar con gratitud una inesperada fuente de consuelo o una penetración  espiritual que quizá sea divina. Pero hay que tener en cuentas que no se debe poner nunca el regalo en el lugar del dador. En otras palabras, no debemos centrar nuestra atención en ningún carisma espiritual que sucede para bendecir nuestras vidas. Son regalos divinos que debemos aceptar con gratitud y naturalidad y  nunca creando una sensación de ser "elegidos" o "especiales" para Dios. Todo ser humano es especial para Él, lo que no significa predilección.


No podemos estar absolutamente seguros de que un don espiritual, como el don de lágrimas, la contemplación, o algo más, se derive de Dios. Por eso debemos juzgarlo por sus frutos. ¿La persona siente que ya no es la misma, se siente más amada por Dios, ama mucho más a Dios, se siente más unido a  los hermanos, hay una mayor benevolencia y serenidad? Entonces posiblemente es el don de lágrimas.


LAS SEÑALES DE SAN JUAN DE LA CRUZ

 Dentro la vida llena de Dios de San Juan de la Cruz están las señales divinas de que su alma estuvo embragada de lo Divino en verdad. Aunque en este blog se centra más en la experiencia de Dios con el alma que en los milagros, estos sin embargo, son importantes para mostrar que la senda espiritual de estos hombres y mujeres incluyó el saborear la leche y la miel de la exquisita dulzura amorosa del Esposo-Dios con la Esposa-Alma.

En San Juan de la Cruz esas señales se hacen muy visibles en el momento de su enfermedad y muerte. El Amado de Dios tenía heridas y supuriaciones con un delicioso aroma que ahora se explica. En la última etapa de la vida de San Juan en Úbeda se configura en torno a la evolución de la terrible erisipela que desemboca en su agonía y muerte y que muestra las gracias y señales divinas.


En el texto de fray Jerónimo, la enfermedad progresa de modo fulgurante: «Llegado a Úbeda, se le acrecentó el mal de las calenturas con una llaga, que de una inflamación se le hizo en el pie derecho, en el mismo lugar donde Cristo nuestro Señor tuvo la del clavo, y alrededor de esta en forma de cruz, abrieron los cirujanos otras cuatro muy grandes, que para cura de la primera fue necesario, dando el venerable padre muchas gracias al Señor porque en solo un pie, y en forma de cruz, le había dado su Majestad una como representación de sus cinco llagas sacratísimas». (Dibuxo…, pág. 35).

Nótese la alusión a la Imitación de Cristo mediante la afinidad de las llagas en forma de cruz que «abrieron los cirujanos».

En la biografía de fray Crisógono, aunque se alude a la imitación de las llagas de Cristo, éstas no son debidas a la acción del cirujano ‑como dice fray Jerónimo‑, sino a «la inflamación virulenta, que revienta en cinco llagas en forma de cruz». (Vida…, pág. 389).

El relato de la progresión de la enfermedad es, en fray Crisógono, bastante más extenso, porque anota los comentarios de los frailes que asisten a las curas de la llagas, los diálogos de fray Juan de la Cruz con ellos y, sobre todo, porque describe los tratamientos del cirujano Ambrosio de Villarroel, mediante un extremado realismo naturalista: «Las curas eran dolorosas. El cirujano corta pedazos de carne, hurga entre los nervios, quemándole las heridas, mete hilas entre las llagas, deja entrever el hueso. Todo dando buenas cuchilladas».

Pero las dos biografías van a desembocar en el mismo punto. El de las prodigiosas manifestaciones de la secreción que mana de las heridas de fray Juan de la Cruz y que va a originar dos fenómenos:

a) El pus y los paños que se utilizan para la desinfección exhalan un perfume «delicioso, parecido al almizcle».

b) Los numerosos paños, vendas e hilas utilizados en las curas del santo servirán para sanar a otros enfermos.

En su Dibuxo…, fray Jerónimo se interesa mucho más en describir la virtud milagrosa de aquellos paños que, bañados de pus, se había guardado el cirujano Villarroel en su faltriquera y con ellos sanaba a sus enfermos. Acudamos al texto:

«Sacáronle de ellas mucha cantidad de materia, de tan maravillosa virtud que, oliendo suavemente, los paños empapados en ella curaban enfermedades, y quitaban dolores […]. La virtud milagrosa de aquella misma materia se manifestó en las curas que se hicieron con los paños bañados en ella: aplicados al estómago de un mercader llamado Juan de Cuéllar, le libraron de un recio dolor que padecía; puestos en los ojos a Francisca Iseo de Torres, que tenía para perder el uno, le fueron saludable colirio; rodeados a una pierna quebrada y tullida de un hombre que andaba con muletas, se la consolidaron y sanaron del todo, como también a un brazo de una criada de doña Gerónima Enríquez de Carvajal, llamada Antonia, que se le había quebrado y hecho astillas».

La fascinación con respecto a las virtudes del pus que mana de las heridas del padre Juan de la Cruz llega casi al dislate en el Dibuxo…, cuando se lee:

«Pero lo que singularmente manifiesta la virtud y suave olor de aquella materia milagrosa es que, habiendo encontrado un religioso del mismo convento en aquella sazón una escudilla entera de ella, juzgando era algún potaje muy sabroso, se la bebió toda, no solamente sin asco, pero con sumo gusto, como después, cuando supo lo que era, testificó ni arrepentido ni asqueroso».

Mucho más comedido, fray Crisógono coincide con fray Jerónimo en afirmar que «La carne se va deshaciendo en materia, que mana constante y abundantemente. Tazas enteras se llenan de pus, dos o tres por la mañana y otras tantas por la tarde. Pero huele bien; un olor parecido al almizcle. Tan bien huele, que el hermano Diego de Jesús no siente repugancia en llevarla hasta los labios».

Y, en cuanto a los efectos milagrosos de los paños, sólo dice que «el cirujano corta pedazos de carne y se lleva una de las vendas, empapadas en materia que huele a almizcle. Con ella curará a muchos enfermos».

En la enfermedad y muerte de San Juan de la Cruz, aparecen estas señales de que "Cántico espiritual" o "Llama de amor viva" deberíamos leerlo como manea de saber que es y quién es Dios.

DOROTHY KERIN: MARAVILLA ESPIRITUAL

Dorothy Kerin es una gran desconocida, incluso entre esa cristiandad ávida de gracias y señales divinas, que tanto  necesitan muchos porque en realidad creer sin pruebas es cada vez más difícil.


Dorothy fue una de las primeras personas que experimentó los estigmas fuera de la Iglesia Católica implicó. Esta mujer británica (1889-1963) se cree que fue la primera nnglicana en experimentar los estigmas de crsito. Pero el legado más importante que dejó fue el impulso del Ministerio de Sanación en Gran Bretaña y sobretodo, su maravillosa experiencia con Dios al borde de la muerte.

Dorothy no representa para nada ciertas estigmatizadas que viven y sufren una vivencias que hoy día producen más rechazo que fe, más desprecio que devoción. Casos de mujeres que posiblemente experimentasen señales sobrenaturales, pero con una mente y una espiritualidad claramente enfermas. Mentalmente poco estables y espiritualmente muy inmaduras, Dorothy representa lo contrario: su historia espiritual sobrenatural es madura, positiva, constructiva y pedagógica.

Sus experiencias místicas comenzaron, como las de Teresa Neumann, con un período en el que ella quedó sorda, ciega y semi-inconsciente. Al lado de su cama en su casa en Londres, su médico dijo que ella moriría antes de la mañana, pero todos quedaron sorprendidos cuando ella se incorporó, se puso de pie y declaró que estaba sana.

Ella fue sanada por la santa comunión en medio de entradas y salidas al más allá. Posiblemente su experiencia mística fue una Experiencia Cercana a la Muerte ( E.C.M. ), de las que he escrito varias entradas en este blog. Tres años después de este acontecimiento extraordinario el el 8 de diciembre, supuestamente recibió los estigmas en sus manos, y al día siguiente, la herida en el costado, y en el tercer día, las heridas en sus pies. No mucho tiempo después ella comenzó su Ministerio de Sanación, que continuó hasta su muerte en 1963.

Nacida en el sudeste de Londres, Dorothy sufrió largos años de meningitis tuberculosa y peritonitis. En 1912 pasó dos semanas en un coma profundo. El 18 de febrero de dicho año, el médico anunció que no iba a sobrevivir a la noche.

Para gran sorpresa de este médico, sin embargo, Dorothy repente se incorporó, declarando que ella estaba bien. Pruebas posteriores revelaron no había lesiones ni otros síntomas asociados con sus dolencias. De improviso Dorothy se convirtió en una celebridad. Fue inexplicable. Sería inexplicable en nuestros días también. Más de una veintena de médicos la habían visto, y parecían incapaces de hacer nada por ella. Durante quince días antes de su notable recuperación estaba ciega y sorda, y el médico pensó que se estaba muriendo. Dorothy Kerin ella era una chica cristiana ferviente, y había estado vinculada durante años a la Iglesia Anglicana. Ella describe el milagro en sus propias palabras. Se estaba muriendo, con dieciséis familiares y amigos a su alrededor.

“Cuando el sacerdote se acercó a mi cama con el cáliz, vi una luz maravillosa de oro, que envolvía el cáliz y al sacerdote… la Presencia Divina era una realidad, que me habló, ‘Dorothy, debes volver y hacer algo para mi: curar a los enfermos, consolar a los tristes, dar fe de los infieles’…
.
‘Sí’, le respondí, y yo sabía que era Jesús Cristo… entonces se produjo el milagro. Mi cuerpo demacrado se cubrió de carne normal, y yo era aún regordeta de nuevo. Entonces me fue mandado levantarme y caminar…
.
‘Madre’, le dije, echando hacia atrás la ropa de cama, ‘Estoy bien de nuevo, tengo que levantarme y caminar'”.

Su madre cuenta: Estaba tumbada boca arriba en la cama. Las cosas eran negras y sombrías, porque sus ojos estaban mal. Pero era domingo por la noche, y estaba haciendo su mejor esfuerzo para estar alegre.
De repente dice que vio una luz deslumbrante que parecía una gran llama de oro por encima de ella, con las dos manos extendidas – manos calientes – mientras una voz le dijo,
.
“Dorothy, tus sufrimientos han terminado levantate y camina”

Luego se sentó y dijo:
“Yo quiero levantarme y caminar”.
Su madre le dijo:
“Tu no puedes levantarte, mi amor”
Pero le dijo:
“Un ángel me dijo que sí”

Salió de la cama y caminó por la habitación. Al entrar en la cocina, vio a su padre, y con un grito de alegría se precipitó hacia él y le echó los brazos al cuello.
Un hombre presente que era ateo profeso cayó de rodillas y sollozó en voz alta.
Unos días antes, dijo su madre,
”la chica murmuró durante su sueño, Jesús vendrá y lograr una gran cosa”
El médico que había estado asistiendo a la señorita Kerin, un practicante local muy conocido, dijo:
“No tengo ninguna explicación. Sólo puedo decir que no puedo reclamar ninguna parte del mérito de este extraordinario suceso. Bajo mi dirección, el paciente habría vivido hasta el domingo. No Puedo decir absolutamente nada como explicación”.
El caso desconcertó a los médicos de todos los grados, y en particular a los científicos cristianos, pero la chica ella estaba firmemente convencida de que es Sanidad Divina.



Dorothy también describe que durante las dos semanas anteriores a su curación, recibió una visión del Señor y los ángeles,

“Para mí fue un momento de alegría indescriptible y felicidad, en un lugar y ambiente de exquisita armonía“.
.
“Me parecía a la deriva en el espacio. Ya no era consciente de mi cuerpo, pero mi alma estaba llena de amor y alegría, y un sentimiento trascendental de felicidad suprema, imposible de describir en el lenguaje ordinario”.
.
“En la medida que yo iba, el camino se hizo más brillante y más brillante, hasta que vi frente a mí un altar maravilloso, formado por los ángeles.
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Eran seis atrás, y en el frente el más bello hacía la celebración con un cáliz, que él me lo trajo y me dio a beber. Luego desapareció, y mientras se iban, parecían estar cantando palabras que no pude entender”

Dorothy pasó de nuevo y vio figuras veladas que venían de todas las direcciones. Parecía que ella iba y volvía entre el aquí y el más allá.
“Ninguna palabra mía puede exagerar la exquisita belleza de la escena”, recordó, y además que sus movimientos hacían una música encantadora.
Después de pasar de esta vida a la otra, al parecer, por tercera vez, una voz le dijo:
“Dorothy, no estas viniendo todavía.”
Entonces una gran luz la rodeó y un ángel le tomó la mano, diciendo:
“Dorothy, tus sufrimientos han terminado y puedes caminar”.


Más tarde Dorothy Kerin dijo que después de algunos años, no era feliz en su corazón, porque le había ido mal, con dificultades, y pensaba en lo mal que había utilizado la gracia le habían dado.
Y escribió:

“Yo estaba en la oración, cuando me encontré en el jardín. Yo no había estado allí durante algún tiempo y había una diferencia. Estaba más lleno de flores, y el aroma era más exquisito.
.
Nuestra Señora estaba allí. Ella tomó mi mano poque ella sabía que estaba desconcertada por las cosas. Ella me llevó a las diferentes plantas. Sus lágrimas estaban todavía húmedas sobre ellas.
.
Entonces yo quedé sola. Vi un montón de malas hierbas que la Virgen debería haber arrancado.
.
Entonces el Espíritu Santo me mostró todo lo que yo había hecho para producir estas malas hierbas para el Rey que hizo el jardín.
.
El tallo de la planta de la esperanza tenía un zarcillo apretándola, la maleza era el miedo, la maleza estaba juzgando a la caridad, la planta de la fe era la desesperación.
.
Entonces me arrodillé en la hierba y confesé mis faltas al Rey del jardín. Es imposible decir la alegría que me trajo el perdón”.

Ella respondió fundando Burrswood Nursing Home, Sussex. En 1929 abrió su primera “Casa de Curación”. Aquí, con sus servicios de la Iglesia de sanidad y médicos trabajó para sanar a los enfermos, consolar a los tristes y dar fe a los infieles. También fundó el Acorn Healing Trust para hacer crecer sentimiento inspirado por su visión. Su mayor regalo a la Iglesia fue la iglesia del Cristo de la Salud en los terrenos de Burrswood. Más tarde estudió teología en la Iglesia de San Marcos en Bush Hill Park, Reino Unido.


En 1929, más y más personas se acercaban por la ayuda de Dorothy y comenzó la necesidad de un Centro para ser atendidas. Alquiló, una casa de diez cuartos en San Rafael en Ealing, y la abrió como un Hogar de la Sanación Espiritual. Dedicada por el obispo Boutflower, la pequeña capilla en la parte superior de la casa sólo podía contener cinco o seis personas y pronto se vio que era totalmente insuficiente para hacer frente a todos los que deseaban ser servidos.

Ella solía caminar con su perro en las inmediaciones del Parque Walpole todas las noches, y fue en una de estas salidas que vio una vieja casa abandonada pero encantadora a la venta. En su origen fue en la finca de Sir Horace Walpole y su familia, y la parte más antigua de la casa había sido su capilla privada, de ahí su nombre, ‘Chapel House’. La mansión en sí era entonces un museo y los jardines un parque público. Dorothy caminó alrededor del exterior de la Chapel House y se asomaban por las ventanas. Y oyó una voz decir, “cómprala”; estaba convencida de que esta casa era para su trabajo.
Ella escribió acerca de la casa:

“Yo estaba segura de que si la Chapel House era la voluntad de Dios (como devotamente creía que fuera), entonces Él proveería”.

Y sucedió. Su hermana escribe:

“Ella se trasladó con nuestra madre, planificando usarla para los pacientes que no necesitaban de enfermería”.

El Ministerio de Sanación prosperó y creció de la forma más fenomenal. En aquellos primeros días en la Chapel House, el Servicio de Sanación tenía lugar una vez por semana. El capellán conducía un servicio corto de preparación y era cantado el Veni Creator por la congregación de rodillas. Las personas que deseaban ser atendidos luego iban en silencio hasta el altar y se arrodillaban como en la Santa Comunión. Dorothy ponía sus manos sobre cada cabeza y con su dulce voz susurraba:

“En el nombre de Dios Altísimo, y a través de su infinito amor y poder, libera a esta persona de toda enfermedad. En el nombre del Espíritu Santo, haz crecer nueva vida en este cuerpo mortal que quiere ser sanado, para la gloria de nuestro Salvador Jesucristo. Amén”

Muchas personas eran sanadas, pero incluso cuando la curación física no tenía lugar, los enfermos eran beneficiados en el sentido de que la tranquilidad desplazaba al miedo y la ansiedad. Como siempre hizo hincapié Dorothy, la curación física no es la única clase de confort que Nuestro Señor puede dar.

Aunque Dorothy nunca pretendió ser una sanadora, sin duda poseía un don de curación. Ella dijo en repetidas ocasiones que no era más que un instrumento, un poco como una tubería, por la que nuestro Señor podía funcionar.

Su Pequeño Forma de Rezar se encontró después de su muerte y dice:

“Vayamos, por un acto de la voluntad, a situarnos en el presencia de nuestro Divino Señor, y con un acto de fe pidamos que Él nos vacié de nosotros mismos, y deseemos que se haga su santísima voluntad, que pueda iluminar nuestro corazón y mente. Entonces pensemos en nosotros mismos, y en todos aquellos para quienes han pedido nuestras oraciones, y llevemos todo en silencio hasta Él, poro sin ninguna petición especial – sin pedir ni suplicar – sino simplemente descansando en Él, con el deseo nada más que Nuestro Señor sea glorificado en todo”.

“En medio de la agitación de la guerra y cuando hacer frente al manejo de esta gran casa llena de personas enfermas bajo condiciones extremadamente adversas, uno sentía que no lo podía llevar más, mi hermana entró en una de las empresas más trascendentales de su vida; ella adoptó legalmente por primera vez una niña, y luego otros ocho bebés huérfanos. Siempre había sido dedicada con los niños, pero esto parecía un gran proyecto aún para Dorothy Kerin. Le había sido dicho por nuestro Señor, que tomara nueve bebés y los cuidara para Él”.

“Estaba rezando en la capilla (de la Chapel House) una noche, preocupada por un problema muy difícil. Ella se dio cuenta de la presencia del Señor. Le colocó un bebé en sus brazos, diciendo ‘Cuida este niño para mí’. Tomando el bebé, sintió que su peso era tan pesado que apenas podía sostenerlo. La visión pasó, y se dio cuenta que esto era algo que Dios quería que llevara a cabo en el futuro. (…) Los bebés que Nuestro Señor había revelado pronto entrarían en su vida”

En Burrswood, Dorothy estableció un hospital de sanación cristiana. Ella creía que el cuidado de enfermería profesional era importante, dado que una tasa de recuperación milagrosa inmediata del 100% simplemente no sucedía, y ninguno podría reclamarla. Dorothy reconoció que la curación viene en muchas formas, y muchos necesitaban una buena y amorosa atención médica, así como oración – sin por ello perder la confianza en la fe.

En su carta a la Burrswood Fellowship en 1954, Dorothy escribió:

“Sin duda, la aventura más emocionante y maravillosa en la vida es cuando ponemos nuestra mano en la mano de Dios y confiamos en Él completamente, porque ciertamente Sus caminos no son nuestros caminos, y Sus caminos son mejores”

Dorothy Kerin murió en 1963.

El Dorothy Kerin Trust fue registrado y opera hoy en día con la siguiente misión:
1 – ofrecer una atención interdisciplinaria de alta calidad a los pacientes con una variedad de condiciones a través de la unión de la medicina y el ministerio cristiano,
2 – promover el conocimiento y la prestación de estos sistemas estimulando la acción y el apoyo,
3 – extender la hospitalidad cristiana a todos los que vienen a Burrswood,
4 – enseñar, predicar y sanar en el nombre de Jesucristo,
5 – actuar como un recurso para otros que deseen desarrollar ministerio cristianos de sanidad.
Ella fue precursora del Ministerio de Sanación firmemente creyendo que “para tratar de curar el cuerpo hay que tratar el cuerpo y el alma juntos”.

20 años después de su muerte se creó un nuevo puesto de Asesor del Arzobispo para el Ministerio de Curación Cristiana en la Iglesia de Inglaterra. En 2000 la Iglesia de Inglaterra publicó su primer informe en 40 años sobre el Ministerio de Curación. También en la Iglesia Católica, el cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (luego Papa Benedicto XVI) en el 2000 emitió una ” Instrucción Sobre Las Oraciones Para Obtener De Dios La Curación”.
También puede consultarse las Directrices las Oraciones de Sanación de la Renovación Carismática Católica.

CATALINA DE SIENA (2): EMBRIAGADA EN LA LUZ DIVINA



Entre los principales seguidores de Catalina, se encontraban su confesor y biógrafo, posteriormente general de los dominicos, fray Raimundo de las Viñas, de Capua (fallecido en 1399) y Estefano de Corrado Maconi (fallecido en 1424), quien fue uno de sus secretarios, y se convirtió luego en Prior General de los Cartujos. El libro de Raimundo sobre la vida de Catalina, la "Leyenda", fue terminado en 1395. Una segunda versión de la vida de Catalina, el "Suplemento", fue escrito unos años después por otro de sus seguidores, fray Tomás Caffarini (muerto en 1434), quien posteriormente escribió también la "Leyenda Menor", libro que fue traducido al italiano por Estefano Maconi.

En 1939 Pío XII la declaró patrona principal de Italia, junto a San Francisco de Asís.Pío II la declaró santa en 1461. Inicialmente, se la conmemoraba el mismo día de su muerte, el 29 de abril. En 1628 Urbano VIII la movió al día siguiente, para no superponer la fiesta con la de san Pedro de Verona, hasta que en 1969 volvió a su fecha primitiva.


Santa Catalina dejó el "Diálogo de la Divina Providencia", llamado simplemente "Diálogo", escrito durante cinco días de éxtasis religioso, del nueve al catorce de octubre de 1378. Se trata de 26 oraciones y 381 cartas. El texto es considerado como un importante testimonio de la literatura toscana vernácula


 El texto que sigue contiene extractos de una elevación dicha por la santa en éxtasis (1379), transcrita por sus discípulos. Esta oración describe muy bien el inmenso gozo que se siente al arder en el fuego divino. Pocas personas como Catalina han descrito esa dicha con una palabras tan llenas de sentimiento, pasión y sinceridad, y quién las lea hace que se sienta una gran nostalgia de Dios y de gran deseo de estar en Él.

"¡Oh Deidad Eterna, oh alta y eterna Deidad! iOh sumo y eterno Padre, oh Fuego que siempre ardes! Tú , Padre Eterno, alta y eterna Trinidad, eres fuego inestimable de caridad. iOh Deidad, Deidad! ¿Qué revelan tu bondad y tu grandeza? El don que has dado al hombre. Y ¿qué don le has dado? Todo tú, Dios, Trinidad Eterna....

Tú, suma y eterna Pureza, te has unido con el barro de nuestra humanidad obligado por el fuego de tu caridad. Y con este fuego, tú mismo te has dado para nosotros en manjar. Y ¿qué manjar es éste? Manjar de los ángeles, suma y eterna Pureza, y por esto exiges y quieres tanta pureza en el alma que te recibe en este dulcísimo sacramento, que, si fuese posible que la naturaleza angélica se purificase (no tiene ciertamente esta necesidad), debería purificarse para acercarse a tan gran misterio. ¿Y cómo se purifica el alma? En el fuego de tu caridad y lavando su cara en la sangre de tu Hijo unigénito.
¡Oh miserable alma mía! ¿Cómo te acercas a tan gran misterio sin esta purificación? Avergüénzate, digna de habitar con las bestias y con los demonios, porque tus obras han sido siempre obras de bestias y has seguido la voluntad del demonio...

¿Qué haré, pues?... Me despojaré de mi fétido vestido y con la luz de la santísima fe me miraré en ti y me vestiré de tu eterna voluntad. Con esta luz conoceré que tú, Trinidad Eterna, nos eres mesa, comida y servidor. Tú, Padre Eterno, eres la mesa, que nos da la comida del Cordero de tu unigénito Hijo. Él es para nosotros manjar suavísimo, tanto por su doctrina, que nos nutre de su voluntad, como por el Sacramento que recibimos en la sagrada comunión, el cual nos alimenta y conforta mientras somos peregrinos y caminantes en esta vida. Y el Espíritu Santo es, con toda razón, el servidor, porque nos administra esta doctrina, iluminando con ella los ojos de nuestra inteligencia e inspirándonos que la sigamos. Nos muestra también la caridad del prójimo y el hambre del manjar de las almas y de la salud del mundo entero para honra de ti, Padre. De aquí vemos que las almas iluminadas en ti, Luz verdadera, no dejan pasar un momento sin que coman este suave manjar para honra tuya.

¡Oh Trinidad Eterna, mi dulce Amor! Tú, que eres Luz, danos luz. Tú, suma Fortaleza, fortalécenos. Que se disipe hoy, Dios Eterno, la nube que nos oscurece, para que perfectamente conozcamos y sigamos tu verdad con un corazón limpio y sencillo.
Dios, ven en nuestra ayuda.
Señor, apresúrate a socorrernos.
Amén "


El 3 de octubre de 1970 Pablo VI le otorgó el título de Doctora de la Iglesia, siendo la segunda mujer en obtener tal distinción (después de santa Teresa de Jesús (27 de septiembre de 1970) y antes de Santa Teresita del Niño Jesús). En 1999, bajo el pontificado de Juan Pablo II, se convirtió en una de las Santas Patronas de Europa.


El nombre de Catalina de Siena figura también en el Calendario de Santos Luterano.

CATALINA DE SIENA (1): EMBRIAGADA EN LA LUZ DIVINA

Catalina Benincasa, conocida como santa Catalina de Siena O.P., (* Siena, 25 de marzo de 1347 – † Roma, 29 de abril de 1380) fue una santa católica. La Santa Sede la reconoce como co-patrona de Europa e Italia y Doctora de la Iglesia.

Considerada una de las grandes místicas de su siglo (Siglo XIV), destacó asimismo su faceta de predicadora y escritora, así como su decisiva contribución al regreso del papado a Roma tras el exilio de Aviñón. Es una santa muy venerada y popular en fundaciones, iglesias y santuarios de la Orden dominicana.

Catalina fue hija de Jacobo Benincasa, tintorero, y de Lapa di Puccio di Piagente (o Piacenti), hija de un poeta local. Sus padres formaron una familia numerosa: Catalina era la hija número veintitrés de un total de veinticinco partos: su hermana gemela Giovanna murió recién nacida. Al año siguiente, durante la epidemia de peste negra que asoló Europa, tuvo lugar el último parto que no prosperó.1

Fue bautizada como Catalina Benincasa, pertenecía a una familia de la clase media-baja de la sociedad, compuesta básicamente por fontaneros y notarios, conocida como "la fiesta de los 12", quienes entre una revolución y otra, gobernaron en la república de Siena desde 1355 hasta 1368.

Sus hermanos la apodaron como Eufrosina. Catalina no tuvo una educación formal; desde temprana edad mostró su gusto por la soledad y la oración, y siendo niña todavía, a la edad de siete años, se consagró a la mortificación e hizo voto de castidad. A los doce años sus inadvertidos padres comenzaron a hacer planes de matrimonio para Catalina, pero ella reaccionó cortándose todo su cabello y encerrándose, con un velo sobre su cabeza. Con el objetivo de persuadirla, sus padres la obligaron a realizar fatigosas tareas domésticas, sin embargo Catalina se encerró más en sí misma, aún más convencida. Sólo un evento inusual, una paloma que se posó en la cabeza de Catalina mientras oraba, convenció a Jacobo de la sincera vocación de su hija.

A los dieciocho años tomó el hábito de la Orden Tercera de los dominicos. Se sometía al cilicio (hoy visible en la iglesia de Santa Catalina de la Noche, parte del complejo de Santa María de la Escala) y a prolongados períodos de ayuno, sólo alimentada por la Eucaristía. En esta primera fase de su vida, estas prácticas eran llevadas a cabo en solitario.

Seguramente en los carnavales de 1366 vivió lo que describió en sus cartas como un matrimonio místico con Jesús, en la basílica de Santo Domingo de Siena, teniendo diversas visiones como la de Jesucristo en su trono con San Pedro y San Pablo, después de las cuales comenzó a enfermar cada vez más y a demostrar aún más su amor a los pobres. Este mismo año murió su padre y en Siena se inició un golpede Estado.

Durante el tiempo que duró la peste de 1374, Catalina acudió al socorro de los desgraciados, sin mostrarse jamás cansada, y aún, si hubiera de creer a los historiadores de su época, podría decirse que operó algunos milagros. Poco después, el 1 de abril de 1375 en Pisa, Catalina recibió los denominados estigmas invisibles, de modo que sentía el dolor pero no eran visibles las llagas externamente.Sus hagiógrafos sostienen que en 1370 recibió una serie de visiones del infierno, el purgatorio y el cielo, después de las cuales escuchó una voz que le mandaba a salir de su retiro y entrar a la vida pública. Comenzó a escribir cartas a hombres y mujeres de todas las condiciones, manteniendo correspondencia con las principales autoridades de los actuales territorios de Italia, rogando por la paz entre las repúblicas de Italia y el regreso del papa a Roma desde Aviñón. Mantuvo de hecho correspondencia con el papa Gregorio XI, emplazándolo a reformar la clerecía y la administración de los Estados Pontificios.

En junio de 1376 Catalina fue enviada a Aviñón como embajadora de la República de Florencia, con el fin de lograr la paz de dicha república con los Estados Pontificios y el papa mismo. La impresión que causó Catalina en el papa significó el retorno de éste a Roma el 17 de enero de 1377.

Más feliz en otras ciudades de Italia, afirmó en ellas su fidelidad a la Santa Sede. Respondió a las cuestiones capciosas de algunos sabios y de varios obispos, de un modo que los confundió. Tras grandes trabajos e inmensas dificultades, reconcilió a los florentinos con el papa Urbano VI, sucesor de Gregorio XI, colgando el 18 de julio de 1378 una rama de olivo en el Palacio en señal de paz.

Se retiró luego a la más profunda soledad; pero de allí hubo de sacarla el Cisma de Occidente. Apoyó al papa romano Urbano VI, quien la convocó a Roma, donde vivió hasta su muerte el 29 de abril de 1380, a la edad de treinta y tres años. Fue sepultada en la Iglesia de Santa María sopra Minerva en Roma; su cráneo fue llevado a la iglesia de Santo Domingo de Siena en 1384 y un pie se encuentra en Venecia.


Según Catalina, Dios es

"la luz más allá de toda la luz que da luz sobrenatural ojo de la mente de tal plenitud y perfección que aportar claridad, incluso a la luz de la fe. En esa fe veo que mi alma tiene luz, y esa luz que recibe la luz que son ....
... usted mismo respondió y me satisfecho por mí inundando con una luz de gracia, para que con la luz que me permite dar gracias que usted ....

Catalina de Siena escribe que con "la luz que siento me da la sensación de que mi alma se encontrase embriagada".