La experiencia de Dios

La experiencia de Dios

CHARLES FINNEY (2): EL MÍSTICO QUE LO CAMBIÓ TODO



Para Finney, para diferenciar al ser que siente el amor de Cristo en su corazón del que falsamente lo siente se caracterizaba por su benevolencia:

"En el estado del convertido, el carácter predominante es el de benevolencia. Un individuo convertido es benevolente, y no egoísta, en lo esencial. La benevolencia es querer la felicidad de los otros. Benevolente es una palabra compuesta que propiamente significa desear el bien, o sea, escoger la felicidad de los otros. Éste es el estado de Dios. Se nos dice que Dios es amor; esto es, que es benevolente. La benevolencia comprende todo su carácter. Todos sus atributos morales son sólo modificaciones de la benevolencia. Un individuo convertido se asemeja a Dios en este aspecto. No quiero que se entienda que nadie es convertido a menos que sea puro y perfectamente benevolente, como Dios es; pero sí que en el equilibrio de su mente la característica que prevalece es la benevolencia. Con sinceridad busca el bien de los otros por amor a ellos. Y, por benevolencia desinteresada no siente interés en el objeto que persigue, sino que busca la felicidad de los otros por amor a ellos y no con miras a su reacción en favor de sí mismo, que va a aumentar su felicidad. Decide hacer bien porque se goza en la felicidad de los otros, y desea su felicidad por ella misma en sí. Dios es benevolente de modo puro y desinteresado. Él no hace a las criaturas felices para así aumentar su propia felicidad, sino que las ama por su felicidad y las busca por amor a la misma. No que no se sienta feliz al fomentar la felicidad de las criaturas, pero no lo hace por amor a su propia satisfacción. El hombre que es desinteresado se siente feliz al hacer bien. De otra manera el hacer bien en sí no tendría ninguna virtud. De otro modo el hacer bien no sería virtuoso en sí. En otras palabras, si no le gustara hacer bien y no se gozara haciéndolo, no sería una virtud en él"

A pesar de la imagen de la sociedad norteamericana de ser, sin duda una sociedad dura, debido  a como está construido y estructurado ese país, de solo dos siglos de antiguedad y que ha llegado tan alto a pesar de ello. Pero es un país con un 27% de población  (unos 85 millones de personas) que ejerce el voluntariado social de cualquier tipo de manera más o menos frecuente y un porcentaje mayor que lo ha ejercido temporalmente. Ese porcentaje en España equivaldría a 12.500.000 voluntarios, cuando las cifras oscilan entre el millón y los 500.000. Y ese voluntariado tiene una enorme influencia el avivamiento de Finney, en el que dijo alto y claro que el cristiano que no fuese una buena persona, un buen vecino, un buen hermano, un buen ciudadano, etc...no era un autentico cristiano.  Y en un pais donde al contrario que en Europa, la fe sigue vive y las iglesias tienen una gran capacidad comunitaria y social, estas se caracterizan por su profunda acción solidaria de todo tipo, en que los fieles participan activamente y en comunidad.

. Del movimiento de Finney salió la cultura norteamericana de usar la religión para mejorar la sociedad: abolición de la esclavitud, derechos de las mujeres, movimientos por los derechos civiles de los negros, reforma de las prisiones, preocupación por los nativos, ayuda a los pobres, con un  cristianismo alegre y compasivo, que bajo el amor de Cristo  la bondad con lo necesitados. En un país donde no existe la sanidad pública y los servicios sociales son escasos y pésimos, son las iglesias, muy activas y organizadas, las encargadas de ofrecer una mano al necesitado, y Finney fue el profeta constructor de esta cultura cristiana de bondad y compasión, al borrar los rasgos calvinistas de inhumanidad con el que los disidentes puritanos fundaron los Estados Unidos.


Finney, bajo una poderosisima fuerza del Espíritu Santo, cambió los destinos no solo de la religiosidad de un país como Estados Unidos, sino a la propia sociedad.  Finney fue un profeta que derrotó la espiritualidad malvada puritana e hizo nacer el moderno protestantismo norteamericano, que se basó ante todo en la ética del amor y la compasión de las obras del Juicio Final por el que seremos juzgados.

Para la vida de Finney me viene el Salmo 94, en que se invoca a Dios para que se levante como Juez  de la Tierra. Dios se mostró a Finney para que cambiase una sociedad inhumana. Si Dios en forma de zarza ardiente dijo a Moisés:" Libera a mi pueblo", a Finney le dijo, en forma de amor puro "Cambia sus corazones para que se llenen de bondad y liberales de sentirse ya manchados de nacimiento"

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